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El malestar en la estética

El autor de El maestro ignorante elabora en estas páginas un ensayo sobre las contradicciones y los impasses políticos del arte contemporáneo. Defiende que la estética no es política por accidente sino por esencia. Nace en la tensión irresoluble entre dos políticas opuestas: transformar las formas del arte en formas de la vida colectiva y preservar de cualquier compromiso militante o mercantil la autonomía que conlleva una promesa de autodeterminación.

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La estética no es un discurso. Es un régimen histórico de identificación del arte. Es un régimen paradójico, pues funda la autonomía del arte al precio de suprimir las fronteras que separan sus prácticas y sus objetos de los de la vida común y de convertir el libre juego estético en la promesa de una nueva revolución. La estética no es política por accidente sino por esencia. Está en la tensión irresoluble entre dos políticas opuestas: transformar las formas del arte en formas de la vida colectiva y preservar de cualquier compromiso militante o mercantil la autonomía que conlleva una promesa de autodeterminación. “No basta con que haya arte, con que haya pinturas o músicos, bailarines o actores. No basta, para que haya sentimiento estético, con que disfrutemos al verlos o escucharlos. Para que haya arte se precisan una mirada y un pensamiento que lo identifiquen” Jacques Rancière.
Jacques Rancière (Argel, Argelia, 1940) es uno de los filósofos europeos vivos más relevantes. A los 24 años participó de la redacción de Para leer El Capital, junto a su maestro Louis Althusser, de quien se distanciaría después del Mayo francés junto a otros discípulos (Badiou, Balibar). Más allá de la filosofía, la política y las relaciones sociales, Rancière es un apasionado del cine, la literatura y de las confluencias entre la política y la estética. Entre sus obras más aclamadas se encuentran Sobre políticas estéticas, El maestro ignorante. Cinco lecciones para la emancipación intelectual o El espectador emancipado. En la actualidad es profesor emérito de filosofía en la Universidad de París VIII e imparte docencia en Harvard, Rutgers, Berkeley y la Johns Hopkins.