siempre nos quedará parís

Siempre nos quedará París

Este libro nos habla de la condición humana, sólo que lo hace a través del cine: la inmortalidad, la moral, los tabúes, el temor a lo diferente, el sexo, la guerra, el nazismo, los medios, el Capitalismo. “Hay películas que valen por diez libros de filosofía” dice el autor, para quien “el cine es emoción. Es maravilla. Es, como dijo Hitchcock, la vida sin partes aburridas”.

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No es un libro más sobre cine, en el que el autor nos habla de las películas que ama y las que detesta, de los grandes directores y actores, de los mejores guiones y los mejores musicales. No, este libro nos habla de la condición humana, sólo que lo hace a través del cine. De esta forma nos asomamos a la inmortalidad de la mano de Drácula, a la moral con Solo ante el peligro, a Dios y la religión con Delitos y faltas, a los tabúes con Recuerda, al sexo con El cartero siempre llama dos veces, al miedo al diferente con La guerra de los mundos, a la guerra con Apocalypse Now, al nazismo con La caída de los dioses, al papel que juegan los medios con El show de Truman, al capitalismo con Lo que el viento se llevó y a la fase salvaje del capitalismo con Wall Street… “Hay películas que valen por diez libros de filosofía” dice el autor, para el que
José Pablo Feinmann (Buenos Aires, Argentina, 1943) es un filósofo, docente, escritor, ensayista, guionista y presentador de televisión argentino. Se licenció en Filosofía y fue profesor universitario en la Universidad de Buenos Aires durante los primeros años de la década de 1970. Ha escrito novelas, ensayos, obras de teatro, guiones cinematográficos e infinidad de notas en diarios y revistas. Sus libros han sido traducidos al francés, italiano y alemán. Es autor de una decena de guiones de cine, entre los cuales destacan Últimos días de la víctima, basado en uno de sus libros y llevado al cine por Adolfo Aristarain con la interpretación de Federico Luppi y Soledad Silveyra. Además, su novela Ni el tiro del final también tuvo su traducción cinematográfica de la mano del ganador de un Óscar, Juan José Campanella.