Entrevista a Enric Puig Punyet en El Nacional

Entrevista a Enric Puig Punyet en El Nacional

INTERNET

Enric Puig Punyet: “Tenemos que volver a poner las nuevas tecnologías al servicio de la humanidad”

Gustau Nerín
Foto: Sergi Alcàzar
Barcelona. Sábado, 23 de septiembre de 2017
7 minutos

 

Enric Puig Punyet es filósofo y artista. Trabaja como profesor de la UOC y dirige el centro de arte contemporáneo La Escocesa. Es conocido, sobre todo, por sus estudios críticos sobre internet. En 2016 sorprendió con La gran adicción. Cómo sobrevivir sin internet y no aislarse del mundo (ed. Arpa), donde proponía reducir el uso de las nuevas tecnologías. Ahora, Clave Intelectual le publica El Dorado. Una historia crítica de internet, donde desmitifica algunas de las visiones más románticas de la red. Con motivo de esta publicación, El Nacional lo ha entrevistado en Sant Gervasi.

 

Internet es un fenómeno muy reciente. ¿Ya ha habido tiempo para hacer una historia de él? ¿No nos falta perspectiva?

 Yo creo que ahora ya tenemos bastante perspectiva. La base del libro son las mutaciones ideológicas que ha tenido internet, y en el tiempo que ha pasado desde su aparición ha habido muchas. Ahora ya hay un camino recorrido en el mundo de las redes y ya podemos pensar en hacer una relación histórica sobre el fenómeno.

Internet generó grandes ilusiones. Algunos se creyeron que sería una herramienta para crear un flujo desjerarquizado de información. ¿No ha sido así?

Todavía queda un reducto de los que apuestan por un internet horizontal. Todas estas propuestas democratizadoras de la información que se generan desde 1989 todavía están presentes en algunas colectividades. Hay grupos que creen en este flujo desjerarquizado de información en la red. Pero si hablamos de internet como lo que usa a la mayoría de la gente el 99% del tiempo, constatamos que nos alejamos mucho de este proyecto original. Internet favorece la concentración.

Dicen que incluso Ted Nelson, uno de los “padres” de internet, está disconforme con la evolución de su criatura. ¿Porque no está satisfecho?

 Ted Nelson había propuesto el hipervínculocon una variante muy diferente con respecto a la que nos ha llegado a nosotros. Con el proyecto de Nelson veríamos los vínculos como las notas a pie de página de un libro: la lectura de la referencia se podía a hacer en paralelo a la lectura de la fuente y no sustituiría la página que estás leyendo. El hipervínculo hace perder la página de origen y te lleva a centrarte en la página de destino y contribuye a la dispersión del usuario. La otra cuestión que irritaba a Nelson va ligada a la propiedad intelectual. Ted Nelson proponía, y propone todavía, que dentro de los metadatos figure la propiedad intelectual. Quería que cuando sºe haga un click eso genere beneficios al autor de los contenidos. Y eso la red hasta ahora no lo facilita.

¿Cuándo internet dejó de ser una herramienta de difusión de información horizontal?

En varios momentos. Hay una batalla interna, en el mundo de internet, entre el horizontalización y esta dinámica más vertical. Cuando la lógica capitalista se apodera de internet, aparecen las formas que tienden a la verticalidad. Cuando surgen los primeros buscadores se genera una primera modalidad de verticalidad. El segundo momento es el que ahora vivimos, a partir de la web participativa o web 2.0, donde aparecen nodos de poder que acaban tendiendo a la misma verticalidad. A pesar de tener la percepción de que la transmisión del conocimiento es horizontal, hay formaciones de poder que tienden a la verticalidad, a la concentración.

¿Qué pasó con Google, que nació con una vocación democratizadora y que acabó favoreciendo los más fuertes?

La historia de Google es muy complicada, y al fin Google es el que ha propiciado el sistema jerárquico en el que estamos inmersos. Google aparece como una respuesta democratizadora a los otros buscadores clásicos, que eran más comerciales. Google quiere aparecer como la respuesta definitiva a la ordenación de todo lo que hay en la web. Pero cuando Google entra en una dinámica comercial, vuelven a aparecer estas concentraciones de poder, y el objetivo inicial de Google se va desvirtuando.

¿El mercado de internet, puede regularse por sí mismo, como algunos pretenden?

Yo creo que no. Para poner un ejemplo más claro: si pensamos en Airbnb, el discurso afirma que se quiere crear una plataforma horizontal, entre usuarios, pero eso al fin es falso. Se dan unas nuevas dinámicas de poder. Un poder, en este caso Airbnb, da las pautas de cómo se gestionan los procesos. En la web 2.0 los usuarios no dejan de moverse en un sistema que está muy codificado y en el cual no hay derecho a la recodificación. Una plataforma realmente participativa tendría que permitir a los usuarios hacer cambios en el código, en la normativa, en los requisitos… Y eso no es lo que está pasando a internet.

¿Puede existir un internet horizontal en una sociedad profundamente jerarquizada?

Internet no es más que un reflejo del mismo sistema. Lo que es muy interesante de internet es que nos ha permitido repensar muchas de las formas de organización del poder y de la jerarquía que teníamos muy asentadas y que habíamos naturalizado, que tomábamos por inmutables. Pero si queremos llegar a una forma de organización más horizontal, tenemos que aprender las lecciones que nos ha dado internet, justamente para emanciparnos de la propia tecnología. Eso lo podemos llevar, por ejemplo, al campo de la educación. Las nuevas tecnologías nos ha llevado a pensar cambios en la educación, muy positivos. Pero en el momento que las nuevas tecnologías se plantean como una necesidad en las aulas, acaban provocando una nueva forma de vasallaje. Tendríamos que crear nuevos sistemas donde puedan o no puedan entrar las nuevas tecnologías. Así es como las cosas pueden funcionar. Tenemos que volver a poner las nuevas tecnologías al servicio de la humanidad.

Lee la entrevista completa aquí.

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