Diálogos sobre el oikos en el blog miradasdeperfil

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Comentarios a “Diálogos sobre el oikos” de J. M. Naredo

La semana pasada sentí de nuevo ese hormigueo de emoción al encontrarme unos cuantos libros interesantes en mi habitual visita a una de mis librerías favoritas. Uno de ellos es el último publicado por mi admirado José Manuel Naredo, maestro fuera de las aulas. También fue, para mí, al igual que para uno de los entrevistadores que aparecen en el libro, “un enorme estímulo intelectual y personal”1 tras mi paso por la facultad de economía, en la que “nociones como justicia, felicidad, opresión y miseria” no tenían cabida en los gruesos manuales.

Se trata de una recopilación de entrevistas al autor y estructuradas en cuatro grandes apartados: economía y política; ecología; territorio, medio-ambiente y urbanismo; trabajo. Estos diálogos sirven de muestrario de los planteamientos del autor en estos temas, más que para profundizar en ellos, cosa que ha hecho en sus otras obras a las que se refiere profusamente en el texto.

Tras un breve repaso autobiográfico, en donde reconoce su afan por la autonomía, según la que prefirió “siempre perder dinero trabajando sólo media jornada para seguir investigando de forma independiente”, expone su propuesta del enfoque ecointegrador, como alternativa al “método parcelario” sostenido por la ideología económica imperante, que aísla su objeto de estudio de otras disciplinas, centrándolo exclusivamente en lo que tenga un valor monetario. Ante eso propone revisar los conceptos de individuo, trabajo, producción, etc., viendo lo que queda fuera de esos agregados y utilizar otros “enfoques y criterios clasificatorios que permitan visibilizar dimensiones y aspectos que esos conceptos venían soslayando”2

Tras unas jugosas explicaciones de cómo funciona la creación de dinero financiero por las grandes corporaciones y de las operaciones de adquisición de riqueza que estas realizan, expone su idea de la “tercera fase de acumulación capitalista” que, tras la acumulación primitiva apoyada en la colonización, y la segunda realizada a partir del proceso de fabricación y venta de mercancías,

consiste en que “las empresas más poderosas cuentan con el apoyo de los Estados para promover lucrativos megaproyectos, obtener contratas, reclasificaciones de terrenos, concesiones y, sobre todo, crear dinero financiero consiguiendo una liquidez sin precedentes con la que adquieren las propiedades del Estado y del capitalismo local” 3.

Una de las mayores dificultades que encontramos desde la izquierda para construir un relato alternativo al que recibimos por parte del sistema, resumida en la afirmación TNA (“There is no alternative” o “No hay otra alternativa”), consiste en que ideas como crecimiento, producción, trabajo y otras utilizadas por la ideología imperante, gozan todavía de buena salud, a pesar de haber perdido la conexión con el mundo físico y social que tuvieron en su origen. Como ejemplo paradigmático figura la idea de crecimiento, que proviene de un tiempo en el que la alquimia era todavía aceptada como explicación al aumento de las riquezas, ya fuesen agrícolas o minerales. Sí, los estudiosos de aquella época – siglo XVIII – pensaban que los minerales seguían aumentando por sí solos en la corteza de la Tierra. De aquellos polvos venimos y en estos lodos nos movemos. En esa misma línea, afirma que “el desarrollo se revela como una cuestión más de posición que de producción, lo cual nos induce a pensar en modelos depredador-presa o parásito-huésped” 4 más que en las bondades del libre mercado o del emprendimiento empresarial de los individuos y los países.

En relación a los derechos humanos, me parece muy interesante la afirmación de que “si se aceptan de entrada desigualdades muy marcadas en la distribución de la propiedad y el poder, la desigualdad en el disfrute de los otros derechos está asegurada de antemano por mucho que la legislación trate de paliarla” 5, con lo que entiendo que no cabe reclamar el cumplimiento de los derechos humanos si no cambiamos a fondo la sociedad para evitar el aumento de la desigualdad, inherente al sistema.

En el terreno político no es mucho más optimista. Mencionando el 15M, dice que “la movilización social se desactivó, al embarrancar y diluirse en el lodo de la política ordinaria” 6. Sigue en la conversación una propuesta a los beneficios – sostenidos ya por Aristóteles – del sorteo de cargos públicos como antídoto al “despotismo democrático” imperante en los partidos políticos. La concepción de la política como mera lucha por el poder, lleva a que esa dinámica se extienda al seno de los partidos, “dividiendo la militancia entre aduladores del poder interno y/o conspiradores contra el mismo” 7.

Afirma que la razón no es suficiente para impulsar el cambio hacia una democracia más participativa e igualitaria, sino que es necesario “cambiar la noción de sistema político (…), haciéndolo evolucionar hacia instituciones y prácticas que incentiven y amplíen, en vez de penalizar, la implicación, la participación y el control social en los asuntos públicos” 8. Más aún, “el cambio cultural necesario para la transformación trasciende del cambio político institucional para exigir una reconstrucción de identidades individuales que permita recrear sobre nuevas bases la sociedad civil” 9.

Más adelante, entrando en el capítulo sobre ecología, a la pregunta de qué herramientas se pueden usar para concienciar a la gente, responde que “no basta con idear herramientas si no hay voluntad de verlas ni asumirlas” 10.

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